PRIMEROS EXPLORADORES

La inhóspita región del lago Natrón no fue explorada por los occidentales hasta bien entrado el siglo XIX. Entre 1882 y 1883, el explorador alemán Gustav Adolf Fischer llevó a cabo un histórico viaje, en nombre de la Sociedad Geográfica de Hamburgo, por las tierras de los maasai. Este periplo permitió, por vez primera, la recopilación de importantes informaciones etnográficas, lingüísticas, botánicas y geológicas sobre la etnia maasai y su territorio. Durante esos primeros años fueron fundamentalmente los viajeros y científicos germanos quienes se preocuparon por el estudio de la geografía, cartografía y geología de la cuenca del Natrón y, muy especialmente, por el Oldoinyo Lengai. Este volcán atrajo la atención del biólogo O. Neumann en 1894 o de la expedición de M. Schöller entre 1896 y 1897 al África ecuatorial oriental y Uganda, en la que se recogieron importantes muestras de su particular lava sódica. De especial importancia fueron los viajes de los geólogos alemanes F. Jaeger y C. Uhlig quienes, a través de las expediciones auspiciadas por la Fundación Otto Winter entre 1904 y 1910, acometieron una serie de estudios geológicos y realizaron una cartografía de la región.

En 1913, el prolífico paleontólogo y vulcanólogo Hans Reck, tras sus expediciones paleontológicas al enclave fosilífero jurásico de Tendaguru (en la costa meridional de Tanzania), llevó a cabo una ascensión al Lengai. En ese mismo viaje, algo más al sur de la cuenca del Natrón, acometió el primer estudio concienzudo del yacimiento prehistórico de Engaruka. Todavía tuvo tiempo, a finales de ese mismo año, de visitar la Garganta de Olduvai, de la que el entomólogo alemán Wilhelm Kattwinkel había dado noticias en 1911.

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