EL GRUPO PENINJ

Los sedimentos pleistocenos localizados en el entorno de la desembocadura del río Peninj fueron descritos de forma sistemática por Glynn Isaac en una secuencia estratigráfica denominada Grupo Peninj, cuyo referente se establecía en los completos afloramientos acarcavados cercanos al delta del río y que afloran a lo largo de cerca de 1 km2 de extensión (la zona conocida como Sección Tipo). En la base de toda la secuencia se encuentran las lavas Sambu y Hajaro, fechadas entre 2.5 y 2 m.a., depositadas con anterioridad a la actividad fluvial del río Peninj. Por encima de estos materiales volcánicos se depositan las dos Formaciones principales. La Formación Humbu (45 m. de potencia), en la base, está compuesta principalmente de areniscas y sedimentos de carácter aluvial, tales como limos y arcillas, que se intercalan con una completa secuencia de materiales tobáceos. Esta, a su vez, se divide en tres miembros: Arenas y Arcillas Basales (donde apareció la mandíbula de Paranthropus boisei), la Toba Principal (una potente unidad volcánica), y las Arenas y Arcillas Superiores (donde se encuentran depositados los yacimientos arqueológicos y paleontológicos). Por encima de los materiales Humbu, la Formación Moinik (de unos 40 m. de grosor) se corresponde con sedimentos de naturaleza lacustre y no presenta materiales arqueológicos.

Grupo2-opt
Grupo3-opt

La contextualización cronológica de las evidencias paleoantropológicas de Peninj no está exenta de dificultades. En 1967, Isaac y Curtis propusieron una cronología entre 1,6 y 1,4 M.a. para los conjuntos arqueológicos de la Formación Humbu. Este marco cronológico ha sido confirmado a grandes líneas por otras dataciones posteriores. Sin embargo, otros estudios más recientes han sugerido una cronología sensiblemente más moderna, que situaría los yacimientos arqueológicos en torno a hace 1 m.a. Las recientes correlaciones entre las tobas volcánicas del Lecho II de Olduvai y la Formación Humbu demuestran que los materiales de Peninj están severamente alterados, lo que supondría una explicación plausible para las discrepancias cronológicas. Hasta el momento resulta complicado superar los problemas de datación en Peninj, aunque los rasgos técnicos observados en los yacimientos achelenses son coherentes con la fecha inicialmente propuesta por Isaac, entre 1.6 y 1.4 m.a.